Sábado 17 DE Agosto DE 2019
Domingo

El debate en la papeleta ¿estabilidad o desconcentración del poder?

Fecha de publicación: 11-08-19
Por: Jonatán Lemus / Sociedad de Plumas

Desde mi perspectiva, existen en Guatemala al menos cuatro tendencias en conflicto. Por un lado, los reformistas moderados buscando la modernización del Estado para así, en teoría, posicionar a Guatemala en la ruta del desarrollo. A estos se suman los reformistas radicales, que buscan la destrucción del viejo orden para crear un nuevo sistema político. Por otro lado, se encuentran los conservadores moderados y radicales. Los primeros temen que cambios acelerados en el ámbito político puedan poner en riesgo algunos avances obtenidos a partir del retorno a la democracia, pero a la vez, reconocen la necesidad de cambio; los últimos desean mantener un sistema que les permita avanzar en sus intereses personales y se oponen rotundamente a cualquier iniciativa de reforma. 

La pugna entre estas tendencias se ha visto reflejada en los últimos cuatro años. Varios factores contribuyeron a este contexto: la llegada al poder de Jimmy Morales como un outsider, la persecución judicial a actores políticos y empresariales por parte de la CICIG y el Ministerio Público, la discusión de una reforma constitucional en el año 2016 que incluía elementos controversiales como el pluralismo jurídico, y el constante conflicto entre el Presidente y la Corte de Constitucionalidad por la salida de la CICIG. Hoy 11 de agosto de 2019 podría definirse un nuevo capítulo de este conflicto, con la elección de un nuevo presidente para los próximos cuatro años. 

De ganar Sandra Torres, el sistema político podría sufrir algunas consecuencias. Por un lado, preocupa la alta concentración del poder que lograría el partido político UNE. Dicha organización controlaría la Presidencia de la República, el Congreso, y probablemente eso incrementaría su influencia en la elección de jueces y magistrados de este año. En el 2021, esa organización política tendría suficiente capacidad para nombrar a tres de los cinco magistrados de la Corte de Constitucionalidad. En un artículo reciente, manifesté que esto podría conducir a un autoritarismo competitivo, un régimen en el que existe la fachada de una democracia, pero el actor en el poder tiene la capacidad de disminuir la competencia política. Ciertamente, también hay que decirlo, en un gobierno uneísta el sistema podría encontrar un nuevo equilibrio que reduciría la inestabilidad y la incertidumbre.

Por otro lado, de ganar la presidencia Alejandro Giammattei, se evitaría la concentración del poder en una sola organización política. Sin embargo, el presidente tendría que enfrentarse a un Congreso donde la UNE será un actor de veto, y no podrá sumar miembros a su bancada pues no se permite el transfuguismo. Asimismo, con una Corte de Constitucionalidad empoderada, Giammattei podría verse en el mismo escenario que Morales. La personalidad del hasta ahora candidato será muy importante para lidiar con esta situación. De ello dependerá si el conflicto entre poderes disminuye o alcanza proporciones aún mayores. 

Hay algunas tendencias que se mantendrían independientemente de quién resulte victorioso. Por ejemplo, se observa cada vez más una especie de autonomización de la burocracia estatal cada vez más alejadas de los grupos de presión. Aunque la autonomía burocrática pareciera ser positiva, esto podría tener efectos negativos si no viene acompañada de controles al quehacer de dichos actores. Asimismo, no se prevé un cambio en cuanto a la influencia de la comunidad internacional, en particular la Embajada de Estados Unidos. El Plan Alianza para la Prosperidad seguirá marcando la agenda. Finalmente, es importante tomar en cuenta otros fenómenos de tipo estructural como el crecimiento de los centros urbanos. Por último, se deberá monitorear la evolución de actores como el Movimiento para la Liberación de los Pueblos que promete radicalizar aún más el discurso político.

Ante este contexto, hoy los guatemaltecos estamos convocados a las urnas. Para la mayoría probablemente habrá un debate ante la papeleta. ¿Se debe evitar la concentración del poder? ¿Se debe privilegiar la estabilidad? En cualquier escenario, las amenazas para la democracia y la libertad seguirán estando presentes. El poder estatal siempre buscará la manera de extenderse, lo cual nos obliga a mantenernos alertas, y sobre todo, activos en la vida cívica. Solo de esa manera se pueden plantear contrapesos a quienes buscan abusar del poder en detrimento de los ciudadanos.

 


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