Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Opinión

La SIP contra autoritarismos y por la libertad

Sin información en manos de la población, sin intercambio de opiniones, sin libertad de prensa… simplemente no puede funcionar la democracia.

Fecha de publicación: 09-10-19
Por: Gonzalo Marroquín Godoy / enfoque

 

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) –con más de mil trescientos medios asociados en toda América–, acaba de celebrar en Miami sus primeros 75 años de existencia, marcados por una lucha a favor de la libertad de prensa, pero haciendo énfasis en el derecho que tienen los pueblos a recibir información, sin importar ideologías y entendiendo que sin libertad, no puede existir la democracia. La celebración tuvo lugar como parte de la Asamblea General de la asociación y, como suele suceder –lamentablemente– no hubo buenas noticias, porque la libertad de prensa sigue bajo acoso en casi todo el continente, con dos marcados enemigos: los gobiernos o regímenes autoritarios y el crimen organizado, que se ensaña en el asesinato de periodistas.

Trece periodistas han sido asesinados desde abril pasado en México (7), Brasil (2) Colombia (2), Honduras (1) y Haití (1). Ha sido un período sangriento y se confirma que ser periodista sigue siendo una profesión de alto riesgo, como lo fue durante los gobiernos de dictaduras militares en toda Latinoamérica, Guatemala incluida.

El asesinato de periodistas lleva consigo un fin ulterior, como es amedrentar a los medios y al gremio periodístico. Si, lo que se busca es silenciar a la prensa y evitar que el público –la sociedad en su conjunto– tenga información a su alcance, ya sea de asuntos políticos o de actividades ilegales, como narcotráfico, corrupción, contrabando y otras.

La primera vez que participé en las asambleas de la SIP, allá por el año 1996, el foco de violencia era Colombia, luego se trasladó a México y Brasil –principalmente–, pero con brotes esporádicos en varios otros países. Lo peor, la impunidad en la mayoría de los asesinatos de periodistas ha sido la nota destacada. La SIP mantiene un programa para exigir que se investiguen los asesinatos y aunque lentamente y no en todos los casos, algo se ha logrado avanzar, presionando a gobiernos y sistemas de justicia.

Pero si bien el asesinato de periodistas es lo peor que puede haber, pues no se respeta el derecho a la vida y, como ya señalé, se atenta contra otras libertades. Pero hay otro cáncer –igualmente repudiable– que afecta a la prensa. No es en absoluto algo nuevo, pero si se ha desarrollado en gobiernos supuestamente democráticos con la llegada del nuevo siglo: el autoritarismo.

Recordemos que durante los gobiernos militares en el Hemisferio en el siglo XX se dio un fenómeno parecido. Los dictadores ponían la bota sobre la prensa y controlaban el flujo informativo. Aquella frase que dice… Quien tiene la información tiene el poder, se hacía realidad, pues controlando la prensa –la información–, los pueblos fueron subyugados demasiado tiempo. Lo hicieron las dictaduras militares en Cuba, Chile, Argentina, Perú, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Nicaragua y Guatemala –entre otros–. Controlando la información que llegaba al pueblo, mantenían el poder.

Cuba sigue por el mismo camino. La salida de los hermanos Castro no ha provocado cambio en materia de libertad de prensa –y por lo tanto no hay democracia–, pero han surgido regímenes autoritarios similares que, con fachada de democracia, hacen lo mismo. Así escuchamos los dramáticos casos de Venezuela y Nicaragua, pero quejas también de abusos muy grandes en Bolivia, Argentina, Colombia, El Salvador, Panamá y Perú.

En los informes que cada seis meses se analizan, Estados Unidos fue por mucho tiempo un ejemplo de libertad. Las cosas han ido cambiando, y ahora se reconoce que el autoritarismo de Donald Trump es similar al de Nicolás Maduro, por ejemplo, aunque en el caso de los estadounidenses, el sistema funciona y el presidente no tiene poder de otros países latinoamericanos, por la independencia del sistema judicial.

Durante las últimas décadas, el caso de Guatemala ha requerido atención de la SIP, aunque comparado con Cuba, Venezuela, México, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Argentina, siempre se trata de una situación de menor riesgo, aunque no por eso debe dejar de preocuparnos a los guatemaltecos.

Jimmy Morales es intolerante y autoritario, pero no ha alcanzado los niveles del mencionado Maduro, Ortega o, en su momento, presidentes como Rafael Correa y Cristina de Kirchner, para citar casos recientes. ¿Cómo será Alejandro Giammattei? Ya veremos pronto.

El asesinato de periodistas y el autoritarismo son las causas de mayor preocupación para los periodistas, pero deben serlo para las sociedades en su conjunto. Hay que recordar que callando a la prensa, se detiene el flujo de información. Sin información, sin intercambio de opiniones, no puede haber democracia. Pero para que entendamos: cuando se pierde la libertad de expresión, se pueden perder todas las libertades. Así funcionan el autoritarismo y el crimen organizado.