Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Opinión

Los liliput istmeños frente a Gulliver: parodia del libre comercio

(…) Quién podía sacar dos espigas de trigo o dos hojas de hierba de un trozo de suelo que hasta el momento había dado sólo una, merecía más del género humano, y hacía más esencial servicio a su país, que toda la raza de políticos juntos. Jonathan Swift.

Fecha de publicación: 09-10-19
Por: Edgar Balsells

 

El librecambio, la desregulación de la economía y la libertad del comercio interno embrujaron a los centroamericanos y sus centros de pensamiento desde los albores de la democratización. Lo lamentable es que varios de los influyentes, llegados a viejos o chavorrucos siguen sin renovar sus ya obsoletos textos que estudiaron en las escuelas de business a donde asistieron, la mayoría de veces financiados por sus padres con las ganancias de la incipiente industrialización centroamericana.

Y con esas mentalidades me imagino yo que los liliput istmeños, agrupados en el COMIECO (gabinete centroamericano de ministros de Economía) se sientan a negociar con el Gulliver post-brexit, con los coreanos, los taiwaneses, gringos y los europeos integrados: Bien portaditos, sin reflexionar en que su pequeñez conjunta al menos, como los liliput, les puede impregnar un sentido de poderío imaginario, que consiga salvaguardas, ventajas comerciales diversas, licencias obligatorias y otras salidas que otorga el propio orden comercial internacional creado.

Y es que no hay uno solo de estos Gulliver, con alto PIB industrial, que esté respetando del todo los postulados del libre comercio, y como remordimiento nos ofrecen ayuda y otras asistencias. Lo que los liliput necesitan son reglas justas de comercio y un alto nivel de participación en la producción a través de la ansiada Inversión Extranjera Directa –IED–. Y si no me lo creen miremos ejemplos: China Continental con sus grandes empresas públicas su socialismo/capitalismo dirigido, aprovecha las ventajas de afuera y la libre movilidad de factores, pero hasta Mastercard y Visa han tenido serios problemas de entrar, no digamos Facebook y Twitter, para no citar sino tan solo algunos ejemplos. Y qué decir de Corea: vaya usted por sus propias pistolas a querer exportar un costal de limones persas o arveja china y verá la cantidad de restricciones que se le imponen, y las preferencias con respecto a liliput asiáticas con las que tienen preferencias históricas. Recientemente una sesuda columna del Premio Nobel de Economía Paul Krugman (How tax reform will lift the economy), publicada por el The New York Times, nos muestra las billonadas en subsidios que la Casa Blanca le entrega directamente a los productores de soya, que sigue la larga tradición de subsidios a los trigueros y maiceros. Estos se reciben en el hogar de los granjeros y en sus propias cuentas bancarias, y se ha demostrado que son los más pudientes y concentradores los que se quedan con la mayor tajada. Y en el caso de la Inglaterra de Jonathan Swift se ha demostrado que toda la tribu cortesana de duques, semiduques y allegados a la corona; es decir los famosos tories agrícolas son los que más gozan de los subsidios. ¡tanta razón tenía Lord Keynes al promover la “Eutanasia del Rentista”!!!!

Pero las cosas van más allá: una reciente Resolución de la Organización Mundial de Comercio, permite que los Estados Unidos impongan una billonaria sanción arancelaria a la Comunidad Europea, derivado que en la telaraña de subsidios que ambos fiscos le otorgan a Boeing (estadounidense) y a Airbus (francesa), son mayores los del lado europeo; y ello puede solucionarse a través de mayores aranceles a las aceitunas españolas, los quesos franceses y otros productos de consumo diario. El señor Trump, un republicano conservador y dizque amante de la desregulación de los mercados y de los negocios globales, está feliz porque puede más su nacionalismo de “Make America Great Again”, que el libre comercio. Se trata entonces de pura ideología liberal con muy poco de logros.Nótese entonces la desfachatez de ambos bloques que se prometieron la finalización de la Ronda Doha en 2005; mientras tanto los liliput del COMIECO otorgan aranceles casi en el piso a las importaciones de Land Rover, Porsche, confecciones europeas e inodoros estadounidenses, y no digamos material, equipo, medicinas y agroquímicos; siendo así que la desindustrialización de estos lares es una de las causas del desempleo.

En los tratados comerciales, lo que importa es azucarizarlos y lograr cuotas buenas para los palmeros, siendo luego que los ejoteros, arvejeros camaroneros, fruteros y exportadores de bienes primarios, se contentan con el remanente, a costa de una apertura mal planeada, que ha estrujado el capital productivo con visión innovadora.