Martes 21 DE Enero DE 2020
Opinión

No sabemos si reír o llorar

Como si fueran los dueños del gobierno, hicieron averías adjudicando contratos de índole diversa y nombrando a personas carentes de idoneidad en el servicio diplomático.

Fecha de publicación: 14-01-20
Por: Amílcar Álvarez

Mientras el mundo se asusta por la tensión Irán-EE. UU., y la asimetría del poderío militar en caso de una guerra, por ahora diferida, vivimos un espectáculo circense indigno de nuestras costumbres y tradiciones protagonizado por Jimmy y su combo de ministros, que sin guardar elementales normas de cortesía ignoraron olímpicamente al doctor Giammattei, al grado de no conocer la lista de los invitados especiales a la toma de posesión del cargo de Presidente de la República, solo faltando que le pidan la invitación para entrar al Teatro Nacional. Como si fueran los dueños del gobierno, hicieron averías adjudicando contratos de índole diversa y nombrando a personas carentes de idoneidad en el servicio diplomático, destacando el caso de fisiquín en la OEA, sacándose de la manga que es especialista en derechos humanos cuando siempre ha sido pero en comer elotes locos, y de propina, acusado de violencia contra la mujer, dejando a su pareja como camote y otros clavos de diferente calibre en el Congreso, incluido juzgar por encargo a la CICIG en un tribunal de fuero especial con el chino chin gon y asociados. Para la dama de los caprichos, el ministerio de Relaciones exteriores fue un coto de caza, tiro y pesca, tratando con un acuerdo ministerial que 50 nombramientos de última hora no sean cancelados por el sucesor, que lo derogará poniendo la basura en su lugar sin olvidar el juicio pendiente de un balcón, por exportar productos no tradicionales: niños.

Terminándola de joder, el presidente dijo que en 2019 se invirtió en educación –sin calidad– el 18 por ciento del Presupuesto de la Nación, ignorando que la referencia mundial válida es en relación al Producto Interno Bruto –PIB–, inversión que en Guatemala no es ni del tres por ciento anual, una de las más bajas del mundo para desvergüenza de su gobierno. El PIB es el valor a precios corrientes de mercado de los bienes y servicios finales producidos en un periodo determinado. Al ver el Jimmy que la suerte se le voltea y lo miran de medio lado, miente y ataca a la prensa sin admitir que la crítica fortalece la democracia, que sirviendo intereses ajenos destruyó con su conducta sibilina impropia de un gobernante honrado, capaz y digno. Finalizado el circo, el consuelo que le queda es que le tiren las cartas y le digan que el bote lo espera impaciente, que la inmunidad del Parlacen no aplica en su caso y sin remedio enfrentará en los tribunales, las imputaciones pendientes de resolver y otras que pronto surgirán. Y como dice que no le tiene miedo ni a la justicia, pues que se ponga a disposición de la judicatura a ver cómo le va, sin el paraguas de los corruptos que lo ayudaron en el Congreso, diciendo que fue la mano de un ángel zafando bulto. A estas alturas, solo lo salva irse a Irán y arreglar el conflicto con su experiencia de Kaibil Balam y hacer cocteles molotov con cusha de Salcajá y boj de Cobán, luciendo la medalla púrpura de rosa de jamaica en grado etílico de primera clase que, le dieron por bolo y por los servicios prestados a la mafia, expulsando a la CICIG y declararle la guerra fría, tibia y caliente a la ONU.

El flamante vice, –el perezoso– puede aspirar también a que le pongan la gorra de almirante de un acorazado, matando moscas a cañonazos sin temor de ser alcanzado por una bala perdida en la cabeza. Convencido de ser el mejor segundo del peor gobierno de la historia, cree que su retrato debe ser parte de la galería de ilustres, antes de terminar en otro circo encaramado en un palo volador jalando al Jimmy sin que le den calambres, haciendo mancuerna otra vez pero en el tambo y darse cuenta que les hace falta engañar pendejos y que siga la música, hasta que hierva el caldo de morcilla con loroco…